La semana pasada se estrenaba en todas las salas de cine del mundo la última entrega de una de las sagas cinematográficas que más coches ha destrozado en la gran pantalla: Fast & Furious 7. Llega a todo gas y pisando fuerte, pero por el camino ha dejado un reguero de cadáveres automovilísticos que hace temblar.
Desde la primera película, Fast & Furious se ha caracterizado por sus espectaculares carreras y persecuciones de coches y por dejar tras de si varios modelos de coches en un estado poco favorecedor.
Un coche que se ha utilizado para el rodaje de una película no siempre termina en un siniestro total y, tras alguna reparación, puede tener una segunda vida; pensemos en la cantidad de coleccionistas que estarían dispuestos a pagar una gran suma de dinero para poder conducir un coche que haya aparecido en alguna de las películas de esta saga por ejemplo.
Pero esto también tiene su lado menos lucrativo, muchas veces para poder rodar escenas de acción, el coche ha tenido que ser modificado para conseguir mejores efectos visuales y garantizar la seguridad del actor y el especialista que lo conducen lo que provoca que, en algunas ocasiones, su uso en el mundo real quede limitado por estas modificaciones y no sea completamente seguro.
Tras el rodaje de la última entrega, Fast & Furious 7, los creadores temían que un coche utilizado en su rodaje acabase en la calle y que pudiera sufrir un accidente y la película sufriera un revés mediático, preocupación que seguramente se acrecentó tras el terrible accidente que se cobró la vida de su protagonista, Paul Walker; por ello decidieron que todos los coches de la película fueran directamente a la chatarrería para ser puestos completamente fuera de circulación.
Fast & Furious 7 deja tras de si más de 230 coches destrozados y camino del desguace, la anterior entrega, rodada en Tenerife, llegó a dejar tras de si 25 coches destrozados al día. El total de coches destruidos durante las 7 entregas de la saga suma la cifra de 1.000 unidades inservibles, de las cuales podemos hacer referencia al Volkswagen Golf R32 y un Volkswagen Touran que recorrieron las calles de Tokyo a toda velocidad en Fast and Furious: Tokyo Drift, el Volkswagen Touareg pintado en negro mate que conduce el jefe en A todo gas 5 o el espectacular Audi R8 que se enfrenta a una «Drag race» en esta última película.
Los coches de la familia Volkswagen han nacido para ser estrellas y nos lo demuestran con sus apariciones cada vez más espectaculares en la gran pantalla.
¿En que otra gran superproducción los veremos a continuación?
Fuente: www.diariomotor.com








