El verano ya está aquí y, con él, la lógica subida de temperaturas. El calor es un factor que puede afectar negativamente tanto a tu automóvil como a tu capacidad para la conducción. Hay estudios que demuestran que el calor incide de forma directa en la velocidad de reacción de las personas y disminuye sus reflejos. Con una temperatura superior a los 30 grados se puede llegar a perder hasta un 10% de la capacidad de atención, mientras que este porcentaje aumenta si el termómetro supera los 35 grados. En estos casos, el efecto del calor en un conductor puede llegar a ser similar al que produce el alcohol.
También sufre el coche con las altas temperaturas. Los frenos, por ejemplo, pueden llegar a degradarse por efecto del calor, e incluso es posible que el líquido de frenos hierva y se evapore. En este caso, este elemento de seguridad tan importante dejaría de funcionar y el conductor estaría expuesto a perder el control del vehículo y sufrir un accidente.
Asimismo, todos los componentes de plástico, como las gomas de las ventanillas, las escobillas de los parabrisas, el volante o el salpicadero, tienden a deteriorarse. Esto implica que sea necesario sustituirlos o repararlos con más frecuencia de lo normal.
Recomendaciones para evitar los efectos negativos del calor
Para contrarrestar los efectos negativos que pueden llegar a producir las altas temperaturas tanto en tu coche como en tu capacidad de conducción, es importante que sigas algunas recomendaciones:
– Si vas a realizar trayectos largos este verano, es importante que antes de salir lleves el coche a tu taller para realizar una revisión rutinaria y asegurarte de que todo está en orden. El mantenimiento de tu vehículo es esencial para no llevarte sorpresas desagradables.
– Procura hidratarte adecuadamente y llevar bebidas a bordo. Haz paradas cada cierto tiempo y no dudes en tomarte un respiro si te encuentras cansado o un poco fatigado. Si es posible, viaja con algún acompañante que disponga de permiso de conducir para poder hacer turnos.
– El sol tiene efectos nocivos sobre tu vehículo. Sus rayos pueden llegar a comerse el color de su pintura si la exposición es prolongada, por lo que es recomendable que, en la medida de lo posible, te decantes por zonas con sombra a la hora de buscar estacionamiento.
– Lleva un control exhaustivo de las revisiones pertinentes y acude a tu taller cada vez que lo encuentres necesario.
– Y si has dejado el coche durante muchas horas al sol, antes de introducirte en su habitáculo e iniciar la marcha, enciende el sistema de refrigeración y abre las ventanillas unos minutos. La temperatura del interior de tu coche será mucho más alta que la del exterior, y si te expones a ella puedes llegar a sufrir mareos o desvanecimientos.

